Reportaje por Michael Pineda
Una lucha ambiental que escala a tribunales internacionales
En medio de crecientes tensiones entre comunidades rurales, organizaciones ambientalistas y la gigante minera Barrick Gold, nuevas acciones legales han impulsado una demanda millonaria contra la compañía por presuntos daños ambientales ocasionados en zonas fronterizas entre Chile y Argentina.
La disputa revive uno de los conflictos ambientales más emblemáticos de Sudamérica: el caso Pascua Lama, un proyecto de extracción de oro y plata que, según denuncias, provocó contaminación de glaciares, afectación de aguas y daños irreversibles al ecosistema.
Qué ocurrió realmente en Chile
Investigaciones oficiales confirmaron que Barrick Gold fue sancionada por incumplimientos ambientales, específicamente por afectar glaciares, manipular incorrectamente aguas contaminadas y no cumplir medidas de mitigación establecidas en su permiso ambiental.
El proyecto fue finalmente paralizado y clausurado por las autoridades chilenas, debido a un historial de irregularidades que incluía filtraciones, polvo contaminante y fallas repetidas en el sistema de manejo de aguas.
La respuesta de las comunidades
En la región de Atacama, varias comunidades agrícolas argumentan que la contaminación impactó la disponibilidad del agua, redujo la productividad de los campos y alteró ecosistemas esenciales para la subsistencia local.
Las demandas actuales buscan compensaciones que podrían superar los cientos de millones de dólares, además de exigir la restauración ambiental del área afectada.
Argentina también levanta la voz
Al otro lado de la cordillera, grupos ambientales y autoridades provinciales han señalado que los impactos no se circunscribieron únicamente a Chile. En zonas cercanas a San Juan, comunidades aseguran que la actividad minera pudo haber afectado cursos de agua compartidos.
Si bien la empresa ha negado estas acusaciones, varios informes independientes apuntan a que la zona experimentó niveles de turbiedad y metales pesados superiores a lo normal durante los años de operación del proyecto.
La postura de Barrick Gold
La minera sostiene que actuó conforme a la ley y que las fallas detectadas fueron corregidas. Asegura, además, que el proyecto siempre fue monitoreado y que no hubo daño irreversible.
No obstante, la presión judicial y mediática continúa aumentando, haciendo de este un caso que podría marcar precedentes para la industria extractiva en la región.
Lo que viene ahora
Expertos anticipan que el conflicto podría extenderse durante años, debido a la complejidad técnica y al impacto transfronterizo del caso.
Organizaciones ambientales plantean que este proceso podría transformar la forma en que los Estados fiscalizan a grandes mineras, especialmente en zonas sensibles como glaciares y reservas de agua.
Mientras tanto, las comunidades afectadas esperan que la demanda no solo proporcione compensación económica, sino que también obligue a una reparación ecológica real.
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